Hace un año me llamabas y yo te atendía. Me encanta pensar que puedo atender a alguien y decir siempre: que, sí. Viola al hombro y tus palabras como si no supieran lo que estaban diciendo. Una anticipación del pronunciar cuando desde lo mas ilegítimo tocaste ahí. Tocar, claramente. Me cito a mi misma.
tu música quiero tu música tu silencio contemplación tus dedos deslizándose con intención casi intensa
el espejo
de tus pupilas
música
dedos, música
tu alfombra, tus ruedas
tu desaparición
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