quisiera aventurarme en un bosque
incluso en un simulacro
y no hablar
tener una vista de tu mano apoyada en el tronco de un árbol
que esa mano se mueva aun en lo imperceptible del momento
pasando la corteza
y que se escuche
cada vez
tu planta pegada a la tierra
y que ese tronco del árbol también sea el tronco de mi cuerpo
y que ambos troncos también puedan ser fluorescentes verticales
en un salon de espejos
como un jadear en el que cada vez
que el aire se renueva
los cuerpos se intercambian de lugar
en una complicidad acelerada
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