domingo, octubre 14

te toca


nos encerramos en un cuartito de metro cuadrado esperando horas que cierren la gran puerta. espía fuera. llaves de la biblioteca. al borde de que abran una puerta y nos vean apretujados. antes de pintar las paredes, y que en nuestras manos queden indicios de esmalte sintético a lo Lady Macbeth, me encontré tocando un ukelele en la oscuridad, paseando sola cantando bajito por los pasillos
mientras tanto los demas hacían desastres diversos
nos apuramos, habia como una desesperacion interna, porque el poema de Miguel A. no iba a entrar
fotos carnet que habíamos sacado de legajos de ex alumnos. fascinacion con las fotos carnet, hicimos una figura con ellas en una puerta trabada. todas teniamos nuestra tarea (la de Iara era quejarse y cruzarse de brazos, tambien tarea). dejamos todo medio a medias, el signo último de que habíamos sido nosotras (horas despues: "yo sé quienes fueron...")
nos fuimos cerca de las 6 am por una de las caras principales del pentágono, baja y hermosa. la secretaria. esa cara del pentagono, ese amanecer rosado sobre el mar y el extasis purificador de llegar al segundo piso hacía dos años, era ese día salir por la ventana, dormir en una vereda, servirnos un café en un bar, volver a la escena del crimen.
cerca de la fiesta de taladros, una puerta hace ruidos, amaga a abrirse como si estuviera embrujada
su rodilla esta cerca de mi codo
¿dónde esta el resto?

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