sábado, octubre 27
arar la tierra en primavera
Hacíamos el vals con My favorite things y abstrayéndome recordé cuando descubrimos que girando cada vez más fuerte, con nuestra mirada en un punto fijo propio (la palma de nuestra mano derecha) hasta que la física del universo nos dejaba caer a la tierra, nuestro cuerpo seguía dando vueltas rodando en el piso involuntariamente, hasta que nos detenía alguna barra piano o pared. Nos reíamos en el piso y decíamos que era una droga simple y natural. Regalos de la Creación. En el colectivo encontré radio Concierto, que escuchaba papá para dormir una siesta húmeda y oscura, y pensando me di cuenta que eso en realidad era marearse. Que es que otra fuerza nos haga girar en una dirección indeterminada, y que también el espacio gire hacia el lado contrario. Pero nunca lo sabríamos porque un mareo es controlarse, forzar la disposición de la masa al hábito, y no dejamos que se abra esa percepción desfigurada del espacio. El salón grande nos dio eso, los pasillos y los espacios sucios reducidos con numerosos obstáculos y un piso que raspa también. Hoy soñé con el mural del patio, con un mar o un río, y con mi cámara que no andaba pero que podía sacarte fotos a vos porque eras hermoso.
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